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Mensaje por fabiolaselene_ el Vie Mayo 06 2016, 15:57



CUENTO NICARAGUENSE

Estera una vez una viejita que tenía una sandilla. “Sandillas” grandes de tierra negra. Un día por ahí, se vieron Tío Coyote y Tío Conejo, y como estaba madurando el sandillal, se concertaron para merendárselo. Tío Conejo cuidaba un rato y Tío Conejo comía, y así, al revés. Pero la viejita que estaba encariñada con su campito de frutas todos los días renegaba: “¡Bandidos, ladrones, me las van a pagar!”  

El domingo, la viejita al salir de misa se fue donde el señor Obispo y le dijo:  

— ¡Señor Obispo, le voy a mandar de regalo una gran sandillota; la más rica!  

Y el señor Obispo la bendijo.  

Pero Tío Conejo estaba en el patio robándose unas lechugas y oyó a la viejita y ay nomás salió en carrera donde Tío Coyote:  

— Tío Coyote, vamos a hacerle una buena pasada a esta vieja renegona.  

Y se fueron hablando.  

A poquito llegó la viejita y ellos se escondieron detrás de unas matas. Y la viejita fue tanteando todas las sandillas, una por una:  

— ¡Esta es la más hermosa! La voy a cuidar para el señor Obispo y pa que estos bandidos ladrones de fruta no la vean, la voy a poner bajo estas hojitas de plátano.  

Tío Coyote y Tío Conejo se estaban riendo y se volvían a ver. Y cuando se fue la viejita se fijaron dónde estaba la sandía y diario la iban a ver y la tanteaban.  

Bueno, pues; pasaron sus días y ya estaba bien madura la sandía. ¡Grande y hermosa, bien aseada!  

Y entonces Tío Conejo le abrió un hoyito y con la pata le fueron sacando y se fueron comiendo todo el corazón hasta que la dejaron vacía como calabazo. Y después se cargaron los dos dentro de la sandía y la volvieron a tapar dejándola a como estaba, bien disimulada.  

Al día siguiente llegó la viejita:  

— ¡Qué buena sandilla! ¡Qué buen regalo para el señor Obispo!  

Y fue a traer su rebozo y corló la sandía y se fue ligerita donde el señor Obispo.  

— ¡Aquí le traigo este regalito, mi padrecito!  

— ¡Muchas gracias, mijita, Dios te lo pague!  

Y cuando llegó la hora del almuerzo el señor Obispo le dijo al Sacristán:  

— Andá traeme un cuchillo grande bien filoso, pues yo mismo quiero partir esta sandilla tan hermosa.  

Y ya se puso a partirla. Y pega el brinco. ¡Qué susto! ¡Estaba repleta de ñaña!  

— ¡Buff!, dijo el Obispo, y la aventó de un lado. ¡Esta vieja puerca ahora verá!  

Y mandó al sacristán que se la fuera a llamar.  

La viejita llegó muy alegre, corriendo. “Esto es que el señor Obispo me quiere agradecer con algún regalo”, pensaba. Pero llegando, el señor Obispo estaba furioso y le dio una gran regañada y le enseño la ñaña de la sandilla y le dijo que se iba a ir al infierno por irrespetuosa.  

Y se volvió triste. Y le iba echando maldiciones al que le hubiese hecho la trastada.  

— Me las paga el que sea, dijo. Y puso a la entrada de la huerta un muñeco de breya (brea).  

El tío Conejo, que es fachento, llegó ese día al frutal y vio el muñeco que le cortaba el paso:  

— ¿Ideay, hombré? ¡Quitate de ahí o te quito!  

Como el muñeco se quedó callado ay nomás le dio un trompón y se quedó pegada la mano en la breya.  

— ¡Soltame o te pego!, le dijo Tío Conejo.  

Y como el muñeco se quedó callado, le deja ir otro trompón y se pega de las dos manos.  

— ¡Si no me soltás te pateo!  

Y le da una patada y se pega de las dos patas.  

Ya arrecho Tío Conejo porque estaba forcejeando para soltarse, dice otra vez:  

— Si no me soltás, bandido, te pego un panzazo.  

¡Y ónde le iba a responder el muñeco! Entonces— ¡Pas!— le da con la barriga y se pega todito.  

En eso llega la vieja.  

— ¡Ajá! ¡Conque vos sos, conejo bandido, el que me has hecho tantas carajadas! ¡Vas a ver!  

Y cogió una red y lo encerró. Y Tío Conejo veía que la vieja prendía las brasas de la cocina y ponía a calentar el asador al fuego.  

Cuando en eso pasó por allí Tío Coyote. Entonces Tío Conejo apenas lo vio, le dijo:  

¡Adiós, Tío Coyote! ¡Venga para acá!  

Tío Coyote se le arrimó.  

— ¿Qué estás haciendo encerrado ahí?  

— Pues estoy esperando una gallina que me están cocinando. ¿No quiere acompañarme?  

— Bueno, Tío Conejo.  

— Entre por aquí entonces, Tío Coyote, le dijo Tío Conejo.  

Y Tío Coyote por de fuera abrió la red y en lo que se iba metiendo, el Conejo salió en carrera. Ya estaba llegando la vieja cuando éso. Y traía un gran asador bien caliente, rojo.  

— ¡Ahora verá ese cagón si no me las paga todas!  

— Conque tenés tus mañas. ¡Velo al bandido!, ¡ya se hizo coyote! ¡Pero a mí nadie me engaña!  

Y le mete el asador entre el culo. ¡Nunca había brincado tanto Tío Coyote! Y sale disparado pegando gritos y dándose contra los palos. Y ahí bajo de una mata estaba viendo todo Tío Conejo, y cuando pasó chiflado Tío Coyote, Tío Conejo, muerto de risa, le gritaba:  

¡Adiós Tío Coyote, culo quemado! ¡Adiós tío Coyote, culo quemado!  



II  

A pues otra vez, se encontraron Tío Coyote y Tío Conejo a la orilla de un zapotal.  

— Vamos a comer zapotes, Tío Coyote, le dijo Tío Conejo.  

Pero Tío Coyote ya andaba roncero. Tenía hambre. Pero maliciaba del Tío Conejo.  

— ¡Vamos, hombre! ¡Hay que ser resuelto, están toditos maduros y vea qué ricos!  

— ¡Vamos, pues!, le dijo al fin Tío Coyote.  

— Entonces, como usté no puede subirse a los palos, se queda abajo, y yo me subo arriba y se los voy aventando.  

Y así fue: Tío Conejo ligerito se encaramó a un zapote bien cargado. Allí cortó los más maduros y se los comió.  

— Ahora le toca, Tío Coyote. ¡Abra la boca que ahí le va uno bien maduro!  

Y en diciendo eso cortó un zapote celeque, bien duro de tan verde y se lo voló. El Tío Coyote, creído, abrió la bocota esperándolo suave y madurito. Y ¡país! Le cayó pesado y le quebró toditos los dientes.  

¡Qué carrera otra vez la del Tío Coyote, con todo el hocico golpeado y sin dientes! Y Tío Conejo, muerto de risa, le gritaba desde arriba del palo:  

— ¡Adiós Tío Coyote, dientes quebrados, culo quemado!  



III  

Allá, al tiempo se volvieron a encontrar en un camino Tío Coyote y Tío Conejo. Se traían hambre y mucha sed. Y ya era bien noche y estaba llenando la Luna.  

Como al rato se toparon con una poza. El agua estaba muy sincera y delgada y reflejaba la Luna. Y ay nomás bebieron.  

¡Truclús!, ¡truclús!, ¡truclús!...  

En eso le dice tío Conejo:  

— ¿Tío Coyote, quiere que comamos queso?  

— Pues, claro, le dijo Tío Coyote.  

— Aytá en el fondo el queso, ¿que no lo ve? Y le enseñó la luna bajo el agua.  

— Ujú. Y es grande, le contestó Tío Coyote.  

— Pues bebamos el agua entre los dos hasta que sequemos la poza.  

— Y ya se ponen a beber. Pero el bandido del Tío Conejo hacía como que bebía y no tragaba.  

— No baja la poza, Tío Conejo, dijo al rato Tío Coyote.  

— ¡Jesús, Tío Coyote! Para comer hay que trabajar.  

Y siguieron bebiendo. Y el Tío Coyote tragaba mientras que Tío Conejo sólo arrimaba la trompa al agua, de puro bandido.  

Ya al rato Tío Coyote estaba panzón y le dijo al Tío Conejo:  

— ¡Ya no aguanto!  

— ¡No sea inútil, Tío Coyote! ¡Véame a mí qué serenito estoy!  

— Sí, Tío Conejo, pero es que siento que me está saliendo el agua por el culo.  

— No tenga cuidado. Eso se remedia muy fácilmente...  

Y en un milpal seco que estaba al lado, recogió un olote y se lo zampó en el culo.  

Y siguieron bebiendo... pero el zángano del Tío Conejo nada que bebía. Y el pobre Tío Coyote, tru-cús, tru-cús, ya casi se desmayaba.  

— Oiga, Tío Conejo. Francamente ya no aguanto. Siento que se me sale el agua por las orejas.  

Corrió el Tío Conejo a una colmena que se tenía cerca y le tapió con cera los oídos. Y el bandido hizo como que seguía bebiendo.  

Y el Tío Coyote por no darse por vencido siguió bebiendo y bebiendo.  

Y de repente —¡ploff!— se reventó. Y cayó muerto.  

¡Pobre Coyote!

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Re: <<<Cuéntame un cuento que no sepa...>>>

Mensaje por fabiolaselene_ el Dom Mayo 15 2016, 15:36




La mitad de una manta.

Anónimo irlandés

En una humilde casa vivía un hombre, su mujer, su padre y su hijo,

que todavía era un bebé. El viejo padre no servía para nada.

Estaba demasiado débil para trabajar.

Comía y fumaba sentado de la puerta.

Entonces el hombre decidió sacarlo de la casa,

dejarlo tirado a su suerte en las calles,

como a veces se hacía, en las época más duras, con las bocas inútiles.

La esposa intentó interceder en favor del anciano, pero fue en vano.

-Como mínimo dale una manta -dijo ella.

-No. Le daré la mitad de una manta. Eso es suficiente.

La esposa le suplicó. Finalmente consiguió convencerlo para

que le diese la manta entera.

De repente, en el momento en que el viejo estaba a punto de salir

llorando de la casa, se oyó la voz del bebé en la cuna.

Y el bebé le decía a su padre:

-¡No! ¡No le des la manta entera! Dale sólo la mitad.

-¿Por qué? -preguntó el padre anonadado, acercándose a la cuna.

-Porque -contestó el bebé- yo necesitaré la otra mitad

para dártela el día que te eche de aquí.

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Re: <<<Cuéntame un cuento que no sepa...>>>

Mensaje por fabiolaselene_ el Mar Mayo 24 2016, 22:59





Cuento del divorcio

Una mujer recién divorciada, pasó el primer día de su nuevo estado bien triste empacando sus cosas en baúles y maletas, y su mobiliario en grandes cajas.

El segundo día vinieron y recogieron sus pertenencias y muebles.

El tercer día se sentó en el suelo en el comedor vacío, puso música suave, dos velas, dos kilos de camarones, un plato de caviar y una botella de vino blanco frío hasta más no poder.

Cuando terminó de comer, desmontó todas las barras de las cortinas de cada cuarto, le quitó los tapones de los extremos y dentro le puso la mitad de los camarones y un buen poco de caviar y las colocó de nuevo con sus tapones de los extremos.

Cuando el marido regresó a la casa que le había tocado en el reparto, se mudó con nuevos muebles y con nueva novia. Todo fue perfecto los primeros días. Lentamente, toda la casa empezó a oler.

Trataron de todo, limpiaron, trapearon y airearon toda la casa. Los ventiladores fueron revisados por si hubiera ratones muertos y las alfombras fueron lavadas. En cada esquina se colgaron perfumadores de aire. Se gastaron cientos de botes de spray de olor. Hasta pagaron para cambiar todas las caras alfombras de la casa. Nada funcionó.

Nadie volvió a visitarlos, los trabajadores se negaban a trabajar en la casa y hasta la sirvienta renunció. Finalmente, el marido y la novia tuvieron que mudarse ya desesperados. Todavía al mes no habían encontrado a quien venderle la hedionda casa. Inclusive los vendedores se negaban a responder a sus llamadas.

Decidieron gastar muchísimo dinero comprando una nueva casa. La ex esposa llamó al hombre para asuntos del divorcio y le preguntó cómo estaba. El le contestó que bien, que estaba vendiendo la casa pero sin decirle las verdaderas razones. Ella lo escuchó con mucha calma y le dijo que ella extrañaba demasiado la casa y que ella hablaría con los abogados para arreglar los papeles con tal de que conseguir la casa de nuevo.

Sabiendo que su ex esposa no tenía la menor idea del mal olor el aceptó la negociación por una décima parte del precio real de la casa con tal de que ella firmara ese mismo día. Ella aceptó y en menos de una hora él le mandó los papeles para firmarlos.

Una semana más tarde el hombre y su novia se pararon en la puerta de la vieja casa con una sonrisa en los labios viendo como empacaban todos sus muebles y los metían en un camión camino a su nueva casa…


… incluyendo las barras de cortina.


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Re: <<<Cuéntame un cuento que no sepa...>>>

Mensaje por fabiolaselene_ el Dom Mayo 29 2016, 15:47




LA OLLA DE BARRO (Cuento hindú)

Era un lechero acaudalado y que contaba con varios trabajadores en su lechería. Llamó a uno de ellos, Ashok, y le entregó una olla llena de mantequilla para que la llevase a un cliente de un pueblo cercano. A cambio le prometió algunas rupias extras. Ashok, muy contento, colocó la olla sobre su cabeza y se puso en marcha, en tanto se decía para sí: “Voy a ganar dos rupias. ¡Qué bien! Con ellas compraré gallinas, éstas pronto se multiplicarán y llegaré a tener nada menos que diez mil. Luego las venderé y compraré cabras. Se reproducirán, venderé parte de ellas y compraré una granja. Como ganaré mucho dinero, también compraré telas y me haré comerciante. Será estupendo.

Me casaré, tendré una casa soberbia y, naturalmente, dispondré de excelente cocinero para que me prepare los platos más deliciosos, y si un día no me hace bien la comida, le daré una bofetada”. Al pensar en propinarle una bofetada al cocinero, Ashok, automáticamente, levantó la mano, provocando así la caída de la olla, que se hizo mil pedazos contra el suelo derramando su contenido. Desolado, volvió al pueblo y se enfrentó al patrón, que exclamó:

--¡Necio! ¡Me has hecho perder las ganancias de toda una semana!

Y Ashok replicó:

--¡Y yo he perdido mis ganancias de toda la vida!

El futuro es un espejismo. Éste es tu momento, tu instante. En lugar de fantasear con la mente, pon las condiciones para que la semilla pueda germinar.

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Re: <<<Cuéntame un cuento que no sepa...>>>

Mensaje por fabiolaselene_ el Lun Jun 06 2016, 12:43



LOS PÁJAROS DE COLORES



Los pájaros iban en caravana, cruzando puentes, caminos, volando sobre el desierto para no quemarse las patas, metiéndose en las nubes para refrescarse. El sinsonte cantando, la bijirita en el lomo de la tojosa, la paloma llevando el mensaje a la cabeza de la gran manifestación que iba a homenajear al Rey por el día de su cumpleaños.

Al fin llegan al palacio y toman sus puestos: la paloma en el sitio de preferencia, Ou, el algodón, cubriéndola de pies a cabeza.

¡Para pa pam pa pam! y sale el Rey con su casaca roja a saludar.

Los pájaros pasan y le dan la mano, lo besan y vuelven a pararse en sus puestos. Pero había uno muy vanidoso que era la envidia de los demás, por lo blanco. Un blanco de vela, de coco, de espuma.

Le decían Odilere, que es la belleza.

Odilere, arrogante se queda rezagado y no saluda al Rey.

¿Para qué vino? -preguntó el sijú.

Para darse plante -refunfuñó la siguapa.

Todos se morían de envidia. Menos el Rey que, al verlo blanco lo llama.

Tú acércate.

Odilere se acerca y hace una reverencia. El Rey sonría con cara de usted.

Y aquí fue donde ni el sijú, ni la siguapa, ni el sinsonte pudieron más y cogieron la ceniza en burajones, manteca de cacao en puñados, azufre y tinta y se la tiraron a Odilere que quedó transformado en un arcoiris mucho más lindo que cuando blanco.

El Rey, al verlo coloreado, lo llamó y le pudo corona como premio. Corona de cardenal. Y así por la envidia de los feos nacieron los pájaros de colores.

Nació Odilere, que es la belleza.

La paloma, como que no saltó, se quedó blanca.

El Rey la nombró, entonces, su mensajera oficial.

Aquí se acaba la historia.


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Re: <<<Cuéntame un cuento que no sepa...>>>

Mensaje por fabiolaselene_ el Miér Jun 15 2016, 12:13



LA HADA FEA

Había una vez una aprendiz de hada madrina, mágica y maravillosa,

la más lista y amable de las hadas.

Pero era también una hada muy fea, y por mucho que se esforzaba en mostrar sus muchas cualidades, parecía que todos estaban empeñados en que

lo más importante de una hada tenía que ser su belleza.

En la escuela de hadas no le hacían caso, y cada vez que volaba

a una misión para ayudar a un niño o cualquier otra persona en apuros,

antes de poder abrir la boca, ya la estaban chillando y gritando:
- ¡fea! ¡bicho!, ¡lárgate de aquí!.
Aunque pequeña, su magia era muy poderosa, y más de una vez

había pensado hacer un encantamiento para volverse bella;

pero luego pensaba en lo que le contaba su mamá de pequeña:

- tu eres como eres, con cada uno de tus granos y tus arrugas;

y seguro que es así por alguna razón especial...

Pero un día, las brujas del país vecino arrasaron el país, haciendo

prisioneras a todas las hadas y magos. Nuestra hada, poco antes de

ser atacada, hechizó sus propios vestidos, y ayudada por su fea cara,

se hizo pasar por bruja. Así, pudo seguirlas hasta su guarida, y una vez allí,

con su magia preparó una gran fiesta para todas, adornando

la cueva con murciélagos, sapos y arañas, y música de lobos aullando.
Durante la fiesta, corrió a liberar a todas las hadas y magos,

que con un gran hechizo consiguieron encerrar a todas las brujas

en la montaña durante los siguientes 100 años.
Y durante esos 100 años, y muchos más, todos recordaron la valentía

y la inteligencia del hada fea.

Nunca más se volvió a considerar en aquel país la fealdad

una desgracia, y cada vez que nacía alguien feo,

todos se llenaban de alegría sabiendo que tendría grandes cosas por hacer.

Autor.. Pedro Pablo Sacristan

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Re: <<<Cuéntame un cuento que no sepa...>>>

Mensaje por fabiolaselene_ el Jue Jul 14 2016, 22:49





Existían millones de estrellas en el cielo.
Estrellas de todos los colores:
blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas y azules.

Un día inquietas, se acercaron a Dios y le dijeron:

-Señor Dios, nos gustaría vivir en la tierra entre los hombres.

-Así será hecho- respondió el Señor.
Las conservaré a todas ustedes pequeñitas,
como son vistas, para que puedan bajar para la tierra.

Cuéntase que, en aquella noche, hubo una linda lluvia de estrellas.
Algunas se acurrucaron en las torres de las iglesias, otras fueron
a jugar y anclaron con los juguetes de los niños y la tierra
quedó maravillosamente iluminada.
Pero con el pasar del tiempo, las estrellas resolvieron
abandonar a los hombres.

-¿Por qué volvieron?- preguntó Dios, a medida que ellas
iban llegando al cielo.

-Señor, no nos fue posible permanecer en la tierra.
Allá existe mucha miseria y violencia,
mucha maldad, mucha injusticia.

Y el Señor les dijo:

-¡Claro! El lugar de ustedes es aquí en el cielo.
La tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que pasa,
de aquel que cae, de aquel que yerra, de aquel que muere,
nada es perfecto.
El cielo es el lugar de la perfección, de lo inmutable, de lo eterno,
donde nada perece.

Después que llegaron todas las estrellas y verificando
su número, Dios habló de nuevo:

-Nos está faltando una estrella. ¿Será que se perdió en el camino?

Un Angel que estaba cerca replicó:

-No Señor, una estrella resolvió quedarse entre los hombres.
Ella descubrió que su lugar es exactamente donde existe la
imperfección, donde hay límite, donde las cosas no van bien,
donde hay lucha y dolor.

-¿Mas qué estrella es esa?- volvió Dios a preguntar.

- Es la esperanza Señor.
La estrella verde.
La única estrella de ese color.

Y cuando miraron para la tierra, la estrella no estaba sola.
La tierra estaba nuevamente iluminada porque había una estrella
verde en el corazón de cada persona.
Porque el único sentimiento que el hombre tiene y Dios
no necesita tener es la esperanza.
Dios ya conoce el futuro y la esperanza es propia de la
persona humana, propia de aquel que yerra, de aquel que
no es perfecto, de aquel que no sabe como será el futuro.

Recibe amigo en este momento esta estrellita en tu corazón:

¡La Esperanza!



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Re: <<<Cuéntame un cuento que no sepa...>>>

Mensaje por fabiolaselene_ el Vie Jul 15 2016, 15:58



El hombre caminaba paseando por aquellas pequeñas callecitas de la ciudad provinciana. Tenía tiempo y entonces se detenía algunos instantes en cada vidriera, en cada negocio, en cada plaza. Al dar vuelta una esquina se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina estaba en blanco, intrigado se acercó a la vidriera y arrimó la cara al cristal para poder mirar dentro del oscuro escaparate ... en el interior, solamente se veía un atril que sostenía un cartelito escrito a mano que anunciaba: "TIENDA DE LA VERDAD".

El hombre estaba sorprendido. Pensó que era un nombre de fantasía, pero no pudo imaginar qué vendían. Entró. Se acercó a la señorita que estaba en el primer mostrador y preguntó:
- Perdón, ¿Esta es la tienda de la verdad?
- Sí, señor, ¿Qué tipo de verdad anda buscando: Verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa?
Así que aquí vendían verdad. Nunca se había imaginado que esto era posible, llegar a un lugar y llevarse la verdad, era maravilloso.

- Verdad completa –Contestó el hombre sin dudarlo. “Estoy tan cansado de mentiras y de falsificaciones”, pensó, “No quiero más generalizaciones ni justificaciones, engaños ni defraudaciones”.

- ¡Verdad plena! –ratificó.
- Bien, señor, sígame.

La señorita acompañó al cliente a otro sector y señalando a un vendedor de rostro adusto, le dijo: "El señor lo va a atender".

El vendedor se acercó y esperó que el hombre hablara.
- "Vengo a comprar la verdad completa".
- "Ahá, perdón, ¿El señor sabe el precio?".
-"No, ¿Cuál es? "–Contestó rutinariamente. En realidad, él sabía que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por toda la verdad.

- "Si usted se la lleva" –Dijo el vendedor- "El precio es que nunca más podrá estar en paz".

Un frío corrió por la espalda del hombre, nunca se había imaginado que el precio fuera tan grande.
- "Gra... gracias, disculpe ..."– Balbuceó.

Se dio vuelta y salió del negocio mirando el piso. Se sintió un poco triste al darse cuenta de que todavía no estaba preparado para la verdad absoluta, de que todavía necesitaba algunas mentiras donde encontrar descanso, algunos mitos e idealizaciones en los cuales refugiarse, algunas justificaciones para no tener que enfrentarse consigo mismo. “Quizás más adelante”, pensó ...

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Re: <<<Cuéntame un cuento que no sepa...>>>

Mensaje por fabiolaselene_ el Vie Jul 15 2016, 23:22



El pan

Cuéntame una historia abuela
que hable del pan que bendijo
aquella noche en la cena
Nuestro Señor Jesucristo.
Te voy a decir pequeña,
que antes hay que sembrar trigo
regarlo para que nazca
con el agua de los ríos.
Y cuando empiece a estirarse
cuando ya esté bien crecido
se formarán las espigas
tan rubias cual oro fino.
Allá por el mes de Junio
en arribando el estío
llegarán los segadores
dispuestos con sus cuchillos.
Los cuchillos son guadañas
que siegan mientras los mirlos
entonan bellas canciones
junto a otros pajaritos.
Se detiene el segador
porque le apetece un higo
se lo come muy despacio
mientras descansa en un risco
Se va secando el sudor
bebe agua del botijo,
y sigue haciendo gavillas
con soltura, con cariño.
Las llevará hasta la era
para que las rompa el trillo
desprendiendo con tesón
la paja de nuestro trigo;
que es el más rico alimento
que en la vida he conocido.
El labriego irá a molerlo
mas antes, al borriquillo,
le dará a beber su agua
y también el suministro
porque ha de subir la cuesta
que lo lleve hasta el molino.
bien cargado y con brío.
Este rico cereal
una vez que se ha molido
se convertirá en harina
blanca, cual piel de los niños.
Mas a esa harina tan blanca
por un tamizado fino
habrá que zarandear
porque no queden vestigios.
Así es como evoluciona
un simple grano de trigo.
Mas, pequeña, ve deprisa
a comerte el bocadillo.

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Re: <<<Cuéntame un cuento que no sepa...>>>

Mensaje por fabiolaselene_ el Vie Jul 15 2016, 23:24




Cuando mis queridos nietos
se quedan en casa a dormir
antes, quieren siempre oir
alguna historia o cuento.
*
Casi siempre son los mismos
los que les gusta escuchar,
otras veces me requieren
que los tenga que inventar.
*
Asiduamente yo les cuento
con todo el amor del mundo,
historias de trotamundos
para tenerlos contentos.
*
Mientras mi voz van oyendo
narrándole esos relatos,
es para mi bastante grato
ver como se van durmiendo.
*
Al contemplarlos dormidos
con sus caritas tan bellas,
en silencio a Dios yo le pido
que siempre me los proteja.
*
Y nunca dejo de sonreirme
cuando de noche presiento
que van a venir a perdirme:
"Abuela, cuéntame un cuento".
Loly Tenllado

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